( Todo esTo, sin nombrarte.)


Tal vez podría abrir un baúl de zapatos
y buscar el infinito carrete de gestos que articulan en la realidad
como luces hasta la luna.
Esa altura que nos encuentra mas que grietas en la memoria
y quiere volverse sin lenguaje
y volar.
(… considerando que le sobran las alas…)

Hay que sentir las caricias hasta los dientes
para alumbrarnos sin tiempo y sin sombra,
por que el amor se nos vomita sin control desde las viseras.
Nos reclama la visión sin brumas
asqueado de la vigilia en el sin sentido,
en el juego-laberinto de la histeria .
y nos llena de sueño cuando nos abrimos en el dibujo de las manos,
en el silencio que llena de agujeros el origen del fondo.



Naturalmente podrían importarme los globos posmodernos de mí misma
y deslizarme gustosa
en el chispaso del infinito adiestrador
que no cabe en ningun instante, ni en ningun siglo
por que se desangra, y nace y muere.
Y se vuelve a desangrar
por los minutos que podría tardar en llegar otra vez a tu cuerpo
que no colmé y donde me emborraché igual.

Naturalmente
estaría en cualquier parte tragandome los sentimientos
para autosatisfacerme de mi misma.
Compartiendome las bocanadas de mi amor.

Podría ser vos naturalmente, estoy diciendo.
Ponerte en frente y reflejarme
y mover mi mano izquierda y que vos te toques un ojo y las pestañas me conmuevan,
y gritarme preguntas y que vos te rajes de a poquito hasta que un gran charco de la sangre
termine mojandome los pies y mudandote fuera del espejo
y sin reloj.

Naturalmente no podría ser vos,
aunque sí pueda revelar frente al sol
el poema fotografiando tus entrañas
o el camuflaje de luz amarilla que te queda cada vez que no dormís.

Final y naturalmente
anhelo encontrarte palpitando el verano
para que el calor te vuelva primitivo y transpirado
derritiendote en el rincón de la ternura
porque lo tenés permitido ésta
y todas las noches en que nos arraiguemos inmoralmente a la cosmogonía.
(Naturalmente, estoy hablando,
un lugarcito te estoy dejando,
y te estoy amando,
llorando,
vagando,
revolucionando,
malgastando,
malcriando,
alcanzando,
venciendo,
riendo,
besando,
tocando,
peleando,
construyendo,
demoliendo,
desnaturalizando.)

reneg[Ar(te)] ♥

Mientras me reconozco en tus dientes voy tomando en serio la propuesta de que ellos me muerdan siquiera cuando entiendan lo que trato de gritarte desde que los días ya no entran en los calendarios porque se hicieron tan grandes que los cuadraditos apenas si cubren un sólo dedo de los lunes, martes, viernes y los demás, claro.

¿El resto del cuerpo de los días?

Se desnudó por que las cenizas del tiempo estructurado vuelan y ahora se ve mejor, y las patas están sucias por que no hay zapatos que estorben los pasos, ni las pieles. Y no es juego cuando te mordés las uñas y de los ojos te explotan las ojeras y las orejas están escondidas. Así es que vuelvo otra vez a encontrarme con eso que algunas llamaron tu boca, y yo apenas si me atrevo a desdibujar cuando no quepo en mi propia cama, ni en mis propias extremidades, y mis entrañas te buscan, como si fueses tan imprescindible cuando quiero crecer rápido para que tus dientes chuecos aprendan a silbarme con tu voz, con tus voces y tus veces y tu ternura que me conmueve tanto que hasta te detesto del asco de la ternura de lo insoportable de lo hermoso.

¿Me extravié en mi propio misterio?


siempre he vivido chapoteando los amores

y palpitando abandonos

ante espejos y sabanas mas sencillas.

Hoy la brisa me abrazo, cansada un poco

de las palabras de siempre.

Cuando púdicamente me desnudo frente a tus ojos

espero tu mano rompiendo mis flores despacito,

agonizando de impaciencia con el infierno de labios de amor.

No puedo concluir en lo sólo de una llovizna,

Apenas si soy una burbuja frágil y llorona

Que por debajo de las aguas parpadea silenciosa.

Gracias le digo al mundo hoy

que la nariz me regala el sentido del humo,

el aroma espeso del despertar.

la ternura del tacto acariciándome los senos en silencio,

el absurdo llanto que muere y que después

se refleja en el viento,

en la nostalgia, en el musgo,

en cacerolas, incendios y manos.

Me gusta asomarme en el abismo

y conmoverme con mucho más que el secreto de lo impalpable.

La mordedura de la mandarina.



¡Ay!

Siempre que octubre asoma la nariz al mundito, las mandarinas se ponen rabiosas y salen a cazar. Las primeras víctimas son las burbujas naranjas, amantes de los cuadernos tapa dura, de los pececitos arco iris que viven dentro de jarrones transparentes de los jardines de estas muchachas que en primavera tienen tanto calor en los pies que viven descalzas floreciendo los suelos fosforescentes, ingenuamente expuestas a las mandarinas mordelonas que camufladas en el césped aguardan, con sus colmillitos de semillas, esperando besar frutalmente los pasos de burbujitas y hacerlas reír hasta que un poco les duela la panza, y se queden sin aire, y se abracen para sostenerse en pie.

Una vez que ellas explotan en los pétalos frágiles de los panaderos, les toca el turno a los hombrecitos de acuarela.

Barbudos barrigones que reniegan de este mundo cartón por que les pesan los huesos y se conmueven en las injusticias, ¡y se mueven como globos sin piolines! (libres incluso del viento…), y los días miércoles usan florcitas de papel en los ojales de las camisas para burlarse de las señoras pasas de uva que barren la vereda temprano. Cada día de sol una rana les canta desde la barriga a modo de despertador, pues deben ir a cosechar limones en los patios de atrás de ésas señoras.

Saltan las orugas desde el limonero, con sus bracitos conectados al paracaídas que tan esmeradamente construyeron las hormigas con las hojas del árbol subterráneo del sol. Gracias a esta lluvia de orugas mariposas las mandarinas se suicidan sobre los hombrecitos, mordiéndolos con las semillas, besando con su jugo la sien barbuda y logrando que se hamaquen en el viaje surreal de los toboganes desnudos que terminan ante el puente del universo. Me consta que no tienen miedo por que el aire huele a azahares y en sus ojos se reflejan los girasoles sonrientes de la avenida vacía y oscura.

¡Dichosas las gentes afectadas por este cítrico develador!, ahora todos andan por el mundo encontrándose en otros cuerpos, arañándose las espaldas con minuciosa delicadeza. No hay lugares para el circo de las caretas que no bailan, sólo uno puede conmoverse cuando ve en el otro la ternura de la piel salada, la acidez y frescura de un beso frutal que no morirá en la respiración, ni en la noche. Y me gusta la idea, por que tiemblo ante la bestia que brilla y despierta jadeos animales en los munditos y les lee las manos, y toda su memoria abraza la tierra y duerme dichoso con el rostro inocente pegado al otro rostro barbudo.


¡Me provocas, insoportable!,

me provocas, y no vale tu teoría de libros

por que la saliva como un dios atraviesa las ropas

y se escurre por mi cuello en forma de lengua.


El suspiro, gesto tímidamente hermoso

me acaricia de a ratitos desde tu pecho,

susurra que me espera y que a veces

hasta la misma duda lo entiende.


Basta de mojigaterías.

No es real la indiferencia…

Dejemos la vuelta para las ruedas,

para los bobos de la histeria.


¿Bajo qué punto insoportable hemos dado como natural la presencia de humo?


¿Cómo encontrarnos si nunca se encuentran los ojos?


¿Cómo entender los rostros de los espacios mínimos

en las partículas de la oscuridad?


Cuando dibujo con mi boca los aritos del tiempo,

Me muerdo sin fin el labio

Y aunque sea de angustia

llega el aire y te convierte colocándote debajo de la gotera.


El sólo nombrarte te vuelve corpóreo,

Lo asombrosamente mágico y estremecedor de las palabras

llena de colores los gritos reprimidos.


Te muerdo en la madrugada del infinito

Por que esta noche mi rostro está frente al tuyo,

Y me dan un poco de risas tus colmillitos chuecos,

mientras que tus caricias caen lluvia de cascada triangular

en el minuto insostenible del gemido volador.

Polvo de Estrellas


Esta mañana llovió de a ratos.

Sobre la primavera que crecía las raíces dibujaron mil preguntas.

Mi mirada en el espejo me descubrió siendo aroma de uva, manojos de ternura,

y miles de palabras escupidas diurnamente

sobre el aire que las nombra y acomoda.


He descubierto en las flores las cachetadas del viento de orillas,

pero sólo fue a través de los árboles que llegué a tu cuerpo desatado del río.


Vos, y tu sombra repitiéndose en la oscuridad.

Sobre la altura exacta deshojaste las golondrinas y en cada canto lloviznaron las semillas

(pequeña ambición vegetal).

Arqueando las pestañas en los reflejos

aprendí cuando no hay voz en mi paliducho corazón.

En la mirilla de las puertas la luz me sonríe

Y empuja los ríos que serán el mañana:

Todo regresó flotando en el agua profunda.